¿A mi hija/o le pasa algo o es solo una fase?

 

 

 

 

Veamos.

 

Lo que pasa con las/os niñas/os y adolescentes es que suelen expresar sus sentimientos y preocupaciones de forma distinta a la de las personas adultas.

 

Hay veces que somos capaces de detectar problemas específicos que les hacen sufrir. Pero otras, la irritabilidad o los problemas de conducta pueden enmascarar problemas emocionales más profundos.

 

Si sospechas que tu hija/o tiene algún problema (y puesto que estás aquí parece ser el caso), es el momento de ayudarle .

 

 

 

¿Cómo? Esta es mi propuesta.

 

Puede que el motivo por el que te estés planteando traer a tu hija/o a una consulta de psicología tenga que ver con una situación que vienen de lejos pero que necesitáis cambiar o que esté relacionado con algún acontecimiento reciente que ha dado lugar a un problema el que no os queréis estancar.

 

Sea lo que sea lo que pasa con tu hija/o, este es un espacio en el que atender sus necesidades emocionales y, paralelamente, las vuestras como padres*.

 

*Con este término incluyo (en todos los usos) familias con padre y madre, dos padres o dos madres, monomarentales y monoparentales.

 

 

 

Porque has de saber que para trabajar conmigo es imprescindible la implicación de los padres.

 

No concibo a un/a niño/a o adolescente como ser aislado, sino dentro del sistema familiar. Uno de los aspectos más importantes en este proceso es el vínculo que madre y padre establecéis con vuestra/o hija/o.

 

Además, si todos los miembros de la familia participáis en este proceso, todos adquiriréis habilidades que os permitirán enfrentar esta situación y otras complicaciones que surjan en el futuro.

 

Y es que, al pasar mucho más tiempo que yo con vuestra/o hija/o podéis ayudarle mucho (yo os enseñaré cómo) y sin vosotros yo puedo conseguir mucho menos.

 

Así que aquí trabajamos todos.

 

 

 

¿Qué es lo que tratamos de conseguir en el proceso psicoterapéutico?

 

Os ayudare a entender a vuestra/o hija/o para que al abordar cualquier situación conflictiva podáis hacerlo con comprensión y teniendo en cuenta todos los factores que están influyendo en ella.

 

Los padres seréis agentes de cambio en este proceso, lo que significaba que tendréis que ayudar a vuestra/o hija/o a alcanzar los objetivos propuestos hasta que sepa hacerlo por sí misma/o.

 

Tu hija/o desarrollará su inteligencia emocional. Aprenderá a reconocer sus emociones, a darles un espacio y a regularlas en situaciones en las que las se vea invadido y superado por ellas. Reconocerá los estados emocionales de otras personas, aumentará su empatía y mejorará sus habilidades sociales.

 

Encontraréis el equilibrio a la hora de gestionar situaciones en las que vuestros intereses entren en conflicto. Sabréis cómo negociar convenciendo en lugar de imponiéndoos.

 

Mejoraréis la comunicación entre vosotras/os, dejando de estallar porque “esta es la gota que colma el vaso”.

 

Aprenderás a valorar a tu hija/o de forma justa, exigiéndole hasta dónde puede y no más y reconociéndole sus logros, lo que le hará ganar confianza en si misma/o y mejorar su autoestima.

 

Conseguir todo esto, implica trabajar con vuestra/o hija/o pero también con vosotros. Las madres y los padres debemos revisar también la propia historia para poder detectar las maneras de sentir, pensar y actuar que te llevan a mantener dinámicas que no son positivas para la relación que deseamos mantener con nuestras/os hijas/os y poder crear alternativas más saludables.

 

 

 

¿Qué más puedo contarte sobre este proceso?

 

Las sesiones duran 50 minutos y son semanales o cada dos semanas en función del motivo de consulta, el momento del proceso terapéutico en el que nos encontramos, las circunstancias vitales que os permiten acudir (o no) con una determinada frecuencia… Es cuestión de hablarlo y acordar lo más conveniente.

 

Las sesiones con los padres tienen la misma duración y se realizan una vez al mes (en general). En ellas hablamos de vuestra/o hija/o y también de vosotros. A veces os pongo deberes con el objetivo de llegar a transformar las formas de funcionamiento automatizadas que no resultan útiles a día de hoy.

 

En algunos casos, podemos considerar beneficioso para el proceso psicoterapéutico contactar con el centro de estudios o con otros profesionales de la salud que atienden a vuestros hijos. Si me dais permiso, trataré de coordinarme también con ellos.

 

 

 

¿Y funciona?

 

Las personas estamos en continuo aprendizaje y el cambio es posible. Las/os niñas/os y adolescentes son especialmente sensibles y receptivos a las transformaciones que hacemos desde el ámbito familiar.

 

Podemos construir formas más sanas relacionarnos con nosotras/os mismas/os y con nuestras/os hijas/os. Desarrollando nuestras capacidades podremos resolver la situación que nos ha traído a terapia y afrontar las dificultades que surjan en el futuro.

 

 

 

Si esto os interesa, genial. Si no os interesa, pues nada. Vosotros decidís.

 

 

 

Por cierto, si quieres pedir cita es aquí.
 

 

693 415 687

 

 

 

PD. Siempre contesto yo al teléfono. Así, si tenéis alguna duda, os la puedo resolver. Si, por lo que sea, no puedo atenderte contactaré contigo más tarde.

 

 

 

Virginia Villanueva Picazo.

Psicóloga sanitaria colegiada número BI03611.

Mi consulta está inscrita en el Registro de centros, servicios y establecimientos sanitarios con el número 48C.2.210793.
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