Cuidados emocionales para la salud

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APRENDIENDO A ACEPTAR NUESTRAS EMOCIONES

Written by Virginia Villanueva
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APRENDIENDO A ACEPTAR NUESTRAS EMOCIONES

 

En nuestra sociedad se nos muestra que lo “normal” es sentirse bien. No hay espacio para los sentimientos “negativos”, que son llamados así por desagradables.

Los estados emocionales dolorosos, además de sentirse como tales, generan culpa y vergüenza por no permitirnos cumplir con el mandato social de estar siempre bien, sin embargo éste es un ideal imposible de cumplir.

 

 

¿Por qué ocurre esto? 

 

En parte por la forma en la que nuestra cultura explica la salud y la enfermedad y la manera en la que se trata a las personas que presentan conflictos emocionales

Tradicionalmente, la salud y la enfermedad han sido consideradas como categorías dicotómicas. O se es una persona sana o enferma. Lo sano es lo normal, lo correcto, lo natural. Por el contrario, la enfermedad es anormal, un castigo divino, lo antinatural. 

La enfermedad tiene una connotación negativa que ha dado lugar a algunos prejuicios que han sido incorporados por las personas y forman parte de la manera de juzgarnos y valorarnos, cuando nos encontramos en un deficiente estado de salud. Estos prejuicios afectan a la regulación emocional y a la capacidad de pensar.

 

 

El estado de salud - enfermedad como proceso dinámico para la homeostasis

 

Sin embargo, la salud y la enfermedad son parte de la vida y no pueden ser analizados de forma independiente. Son el resultado de la homeostasis que todo organismo debe efectuar para adaptarse a su medio. 

   - Si las condiciones ambientales son saludables, la persona puede desplegar todo su potencial adaptativo y percibir una sensación de bienestar. 

   - Por el contrario, si el entorno es nocivo, la persona tiene que acomodarse a dicho medio, lo que afectará a la organización de su mundo interior y a su sensación de bienestar. 

 

Partiendo de esta idea podemos entender que en ocasiones utilizamos procedimientos defensivos que pueden facilitarnos la adaptación y la supervivencia en determinadas condiciones pero no son operativos en otras.

La salud y la enfermedad forman un proceso dinámico (no estático) que cambia contiuamente. No hay una separación exacta entre ambas, por lo que resulta más apropiado hablar de “proceso salud-enfermedad”. La salud es un estado continuo de adaptación. 

 

 

Aprendiendo a aceptar nuestras emociones desagradables

 

Los sentimientos y las emociones surgen ante algo que estás haciendo, ha ocurrido o has pensado. Nos informan de cómo estamos viviendo esa situación. 

Cuando los sentimientos desagradables son muy intensos pueden llegar a perturbarnos y con frecuencia tratamos de deshacernos de ellos cuanto antes. Tan pronto los percibimos, aparecen pensamientos acerca de nosotras/os mismas/os dándonos a entender que esas emociones no merecen nuestra aprobación y tampoco nosotros puesto que sentimos así.

 

Pero, ¿y si en lugar de luchar contra las emociones negativas, probáramos a aceptarlas?

Tú no eres tus sentimientos, pero los tienes. Aceptarlos no implica resignarse con lo que tenemos, sino darnos permiso para sentirlos: Observarnos con la mente abierta, sin juzgarnos y sin luchar contra nosotras/os mismas/os.

Estamos diseñados para sentir emociones agradables y desagradables y lo normal es tener altibajos y cambios emocionales. Considerar válidas todas nuestras emociones nos lleva a saber identificarlas, comprenderlas y tomarlas en serio. Comprobarás que, incluso las más dolorosas, siguen su propio curso y terminan pasando.

 

Vamos a ello. 

   - Busca un rato en el que puedas estar contigo misma/o y pregúntate: ¿Cómo te sientes en este momento?

   - Observa qué siente en el cuerpo y dónde lo sientes. ¿Cómo quisieras reaccionar?

   - Acércate a ese sentimiento y permanece a su lado. Observa cómo sientes la alegría, la tristeza, el enfado ,el miedo… y no los apartes. ¿Por qué están ahí?

 

 

Y ahora, me encantaría saber qué piensas de ti cundo te sientes mal. ¿Te enfadas y/o te avergüenzas? o por el contrario, ¿eres capaz de aceptar esas emociones? Cuéntamelo en los comentarios. Y si te ha gustado la entrada y la compartes, te lo agradezco un montón.

 

 

 

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